Según un estudio reciente del Banco de Pagos Internacionales (BIS), los stablecoins respaldados por dólares están creando una “dolarización digital” que, en gran medida, elude los controles de capitales en los mercados emergentes, a diferencia de los tradicionales depósitos bancarios en moneda extranjera.
Los investigadores analizaron las entradas de stablecoins y de depósitos en moneda extranjera en más de 130 economías y hallaron que las entradas de stablecoins mostraron una respuesta mínima a los controles de capitales o a las restricciones cambiarias. El estudio atribuyó esto a que los stablecoins “circulan en parte fuera del perímetro regulatorio”. El BIS advirtió que los stablecoins podrían socavar la soberanía monetaria al permitir que los hogares y las empresas cambien a dólares fuera del sistema bancario. La capitalización global del mercado de stablecoins alcanzó 309,7 mil millones de dólares, frente a 260 mil millones de dólares un año antes, con una adopción que se acelera en mercados emergentes como Nigeria y América Latina.