$PI El tren pasa por el atardecer, rozando las sombras de los árboles de parra,
No necesito preguntar tu nombre ni tu destino ahora.
No hace falta preguntar si los años te han sido amables.
Solo sigo el viejo camino, para asistir a una cita de aquel entonces, ver el viento de aquel entonces, la calle de aquel entonces, la esquina donde flotaban las semillas de la parra.
Resulta que lo que buscaba no eras tú del pasado ni del presente,
Sino ese tiempo que no podemos volver a vivir, ese tiempo en el que ambos éramos envueltos por la luz del sol.
Cuando vuelve el viento, las hojas caídas vuelven