Mensaje de Gate News, 19 de abril — Según el Wall Street Journal, el presidente estadounidense Trump ha perdido su “espíritu aventurero”, mientras el miedo lo va consumiendo cada vez más. Recientemente, después de enterarse de que un avión de combate estadounidense fue derribado sobre Irán y que dos pilotos desaparecieron —más tarde rescatados—, Trump pasó horas enfurecido con los asesores en un Ala Oeste de la Casa Blanca casi vacía, repitiendo una y otra vez: “Los europeos no han ayudado en absoluto”. Personas que han hablado con él dicen que los recuerdos de la crisis de rehenes en Irán de 1979 siguen persiguiéndolo.
Trump posteriormente publicó: “Abrir el estrecho, lunáticos”, intentando debilitar la principal baza de Irán: el control del Estrecho de Ormuz. El presidente, conocido por crear escenas dramáticas, ha aplicado su enfoque poco convencional y extremo al conflicto militar con tácticas oscilantes: pasando de posturas más halconas a estrategias de reconciliación, mientras en privado lidia con hasta qué punto podría escalar la situación.
Tras puertas cerradas, Trump teme ordenar a las tropas en zonas peligrosas, temiendo bajas y soldados incapaces de volver a casa, una preocupación compartida por otros presidentes que han vivido la guerra, según fuentes familiarizadas con el asunto.