Según el Financial Times, Nvidia ha endurecido en los últimos meses las revisiones de cumplimiento para clientes asiáticos y ha creado un nuevo mecanismo de lista blanca, reduciendo en más de la mitad el número de compradores autorizados en mercados clave, incluidos Singapur, Malasia y Japón. El gigante de los chips, valorado en 5,1 billones de dólares, pretende evitar que sus procesadores de IA lleguen a China mediante la reexpedición a través de terceros países.
Ahora, los empleados de Nvidia realizan visitas presenciales a las instalaciones de los clientes para verificar los contratos y entrevistar a los usuarios finales, validando la autenticidad de los negocios. El Departamento de Comercio de Estados Unidos participa en la supervisión y aporta apoyo en políticas. El proceso de revisión más estricto supone una mejora importante de los procedimientos de cumplimiento que Nvidia mantiene desde hace tiempo, al ampliar tanto las exigencias de cumplimiento como el alcance de la verificación in situ.