En la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial de 2026, los ponentes, entre ellos Xue Lan (directora del Instituto de Gobernanza de la IA de la Universidad Tsinghua), Nicholas B. Dirks (presidente y CEO de la New York Academy of Sciences) y Mark Nitzberg (director ejecutivo del Center for Human-Compatible Artificial Intelligence de la UC Berkeley), debatieron la gobernanza de los agentes de IA. Según los ponentes, la IA está pasando de «asistir el juicio» a «actuar de forma autónoma», lo que exige ampliar las cadenas de rendición de cuentas entre desarrolladores, implementadores y reguladores.
Los ponentes llegaron a un consenso: las decisiones con consecuencias de vida o muerte, los escenarios que no pueden corregirse una vez que salen mal y todos los asuntos que impliquen juicios éticos y de valor nunca deben estar liderados por IA. Los humanos pueden autorizar acciones de IA, pero no pueden delegar la responsabilidad. Cada autorización debe poder revocarse, cada acción debe poder rastrearse y el ritmo de concesión de capacidad de actuación nunca debe superar el ritmo de verificación de la capacidad de la IA.