De acuerdo con China Galaxy Securities, el IPC de EE. UU. de junio se situó en 3,25% interanual, con un IPC subyacente del 2,6%, ambos muy por debajo de las expectativas del mercado de 3,8% y 2,9%, respectivamente. La caída se debió a unos precios de la energía más débiles tras la reapertura del Estrecho de Ormuz, al ablandamiento de la inflación por aranceles y al enfriamiento de los costes de vivienda.
China Galaxy Securities señaló que, desde la perspectiva de la inflación, la Reserva Federal no tiene urgencia por subir las tasas, ya que la inflación ha entrado en un «periodo de debilitamiento». La entidad considera que la inflación actual no es sostenible en términos cíclicos, de aranceles y de expectativas; la inflación de servicios, aunque merece atención, no muestra señales de una aceleración sostenida. La firma prevé que el IPC de julio se mantenga alrededor del 3,5% interanual, con un enfriamiento adicional potencial en agosto y septiembre si los precios del petróleo no se disparan con fuerza.