Según Fount Media, el 10 de julio, el gobierno y la industria de Japón lanzaron una estrategia integral para reducir la dependencia crítica de los suministros de tierras raras chinas, con funcionarios, incluidos los de Tokio, afirmando que el país se convertirá en una nación que "nunca carecerá de elementos de tierras raras". Esto sigue a décadas de preocupación desde un conflicto de suministro en 2010.
Japón está explorando múltiples vías: extraer lodo con tierras raras de los fondos marinos cerca de Minami-Tori Shima, asociarse con Lynas de Australia y Imerys de Europa para diversificar las cadenas de suministro, y ampliar la producción nacional de imanes en empresas como Shin-Etsu Chemical y Daikin Industries. Mitsubishi Electric lanzó un programa de recuperación de tierras raras a partir de acondicionadores de aire desechados. Sin embargo, datos actuales muestran que Japón importó el 63% de los materiales de tierras raras desde China a finales de 2023, frente a aproximadamente el 50% en 2018, con una dependencia del 100% en tierras raras pesadas chinas.