Según varios analistas de Wall Street, los últimos resultados de Intel superaron las expectativas: el beneficio por acción se disparó 2 veces frente al pronóstico y los ingresos superaron la guía en un 25%, impulsados por un crecimiento del 59% en las ventas de CPU de servidor, el más fuerte en 15 años, a medida que se acelera la demanda de chips para centros de datos de IA.
Sin embargo, las opiniones de los analistas divergieron con fuerza: Bank of America reiteró una calificación de compra con un precio objetivo de 160$, citando la exitosa transición de Intel a servidores de IA y el progreso positivo en sus operaciones de fundición. Goldman Sachs elevó su precio objetivo a 150$ pero mantuvo una postura neutral, al señalar que competidores más fuertes como Nvidia, AMD y Broadcom ofrecen una visibilidad de crecimiento mejor. JP Morgan mantuvo una calificación de infraponderar y actualizó su objetivo a 85$ desde 45$, pero citó preocupaciones sobre que el negocio de fundición de Intel no cuente con compromisos importantes de clientes. Bernstein asignó una calificación neutral en 110$, elogiando la ejecución, pero expresando inquietudes por el debilitamiento del mercado de PC y por posibles futuras ampliaciones de capital.