Según Sprott Asset Management, la inteligencia artificial, la defensa y la electrificación han surgido como tres grandes impulsores estructurales de la demanda de tierras raras, elevando estos materiales de una mercancía tradicional a un recurso estratégico vinculado a la seguridad nacional y a la competencia tecnológica. Se espera que los centros de datos de IA consuman aproximadamente el 3% de la demanda mundial de tierras raras magnéticas para 2030, según la Agencia Internacional de la Energía, y que el crecimiento se acelere a medida que el sector continúa en su fase inicial de expansión.
Sin embargo, el suministro sigue estando fuertemente concentrado en China, que controla el 94% de la capacidad mundial de producción de imanes permanentes y domina toda la cadena de suministro completa, desde la minería hasta el procesamiento. Estados Unidos representa solo el 13% de la producción mundial de mineral de tierras raras, por lo que depende de China para cubrir dos tercios de sus necesidades. Crear nuevas cadenas de suministro supone un gran reto; las nuevas operaciones mineras requieren un promedio de 16 años desde el descubrimiento hasta la producción.