El Banco de Japón (BOJ) decidió en la reunión del 19 de marzo mantener su política monetaria con una votación de 8 a 1, manteniendo la tasa en 0.75%, en línea con las expectativas del mercado; pero declaró claramente que, si las perspectivas económicas se cumplen, continuará subiendo las tasas, y señaló que el aumento en los precios del petróleo debido a la situación en Oriente Medio ya se considera una variable que puede influir en la inflación.
(Resumen previo: La fuga de capitales tras la postura hawkish de la FOMC llevó a una caída del Bitcoin a 70,500 dólares, con 135,000 personas en liquidación y pérdidas de 452 millones de dólares)
(Información adicional: La Reserva Federal mantuvo las tasas en 3.5-3.75% en dos ocasiones consecutivas. La dot plot revisó al alza las perspectivas de inflación y PIB para 2026, estimando una tasa de interés al final del año en 3.4%)
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El resultado de la reunión del BOJ en marzo fue como esperaba el mercado: sin cambios. La votación fue 8 a 1, la única disidencia no alteró el panorama. La tasa se mantuvo en 0.75%, lo que alivió temporalmente la presión sobre el arbitraje en yenes, pero en las palabras oficiales, el camino hacia la subida de tasas nunca estuvo cerrado.
Primero, por primera vez se mencionan claramente los precios del petróleo y los riesgos en Oriente Medio. El anuncio señala que “el aumento de la tensión en Oriente Medio ha intensificado la volatilidad en los mercados financieros y de capital globales, y los precios del petróleo han subido notablemente; su evolución futura merece atención”, siendo esto un factor de riesgo directamente vinculado a la trayectoria inflacionaria.
Segundo, las tasas reales aún permanecen en “niveles significativamente bajos”. La inflación en Japón sigue siendo superior al objetivo, pero la tasa nominal es solo 0.75%, por lo que la tasa real sigue siendo negativa. Esto implica que la política monetaria sigue siendo expansiva objetivamente, y aún hay mucho espacio para normalizarla.
Tercero, las condiciones para subir tasas ya están claramente expresadas: “si las perspectivas presentadas en el informe de perspectivas de enero se cumplen, se continuará elevando la tasa de política”. Esta frase equivale a que las condiciones para futuras subidas están escritas en negro sobre blanco en el anuncio, no es una promesa vaga.
Para el mercado, cada decisión del BOJ activa un mecanismo específico: la operación de arbitraje en yenes.
La lógica es sencilla: Japón mantiene tasas extremadamente bajas a largo plazo, los inversores toman préstamos en yenes a bajo costo, los cambian por dólares u otras monedas, y luego invierten en activos de alto riesgo como Bitcoin o acciones tecnológicas para obtener diferencial de rentabilidad.
Si el BOJ sube las tasas, esta cadena se invertirá: el yen se apreciará, los costos de préstamo aumentarán, el arbitraje se reducirá, y los fondos se retirarán de los activos de riesgo, provocando una oleada de liquidaciones. La lección del año pasado aún está fresca en la memoria. Tras la subida de tasas en agosto de 2024, Bitcoin cayó más del 10 en pocos días, en línea con la apreciación del yen.
Según la lógica del anuncio del BOJ, si se cumplen simultáneamente las siguientes tres condiciones, la subida de tasas podría adelantarse:
1. La continuidad de un ciclo benigno de salarios e inflación: el anuncio menciona que “el ciclo benigno de ingresos y gastos se está fortaleciendo”, lo cual es una señal estructural que el BOJ ha estado esperando durante mucho tiempo. Si las negociaciones salariales de la primavera vuelven a superar las expectativas, será un catalizador directo.
2. Los precios del petróleo permanecen en niveles altos: si la situación en Oriente Medio no se calma, los precios del petróleo seguirán elevados, impulsando la inflación importada y dificultando que el BOJ mantenga una postura de espera.
3. El impacto de los aranceles en EE. UU. es controlable: el anuncio también menciona que la manufactura “se ve afectada por la reducción de aranceles”; si las tensiones comerciales entre EE. UU. y Japón aumentan, el BOJ podría retrasar la subida por preocupaciones sobre el impacto en las exportaciones.
Actualmente, el mercado espera que el BOJ reanude la subida de tasas en mayo o julio como muy pronto. Durante este período, el mercado enfrenta un escenario de “una pausa temporal pero sin eliminar las alertas”.