Según la ASIC, el 17 de julio, el regulador advirtió que los esquemas de manipulación “pump-and-dump” son cada vez más sofisticados, y que los estafadores usan vídeos deepfake generados con IA y falsas fuentes de respaldo de celebridades para atraer a los inversores a comprar acciones. Los estafadores se hacen pasar por economistas reconocidos e instituciones financieras en redes sociales y, después, llevan a las víctimas a grupos de mensajería privados como WhatsApp y Telegram, donde supuestos expertos en inversión animan a comprar acciones.
En un caso reciente, una acción llegó a subir hasta US$11 antes de desplomarse hasta aproximadamente US$1. Según los datos de la ASIC, en 2025 los australianos perdieron 837,7 millones de AUD en estafas de inversión, que fue la categoría con mayores pérdidas por fraude financiero. El regulador señaló que los jubilados y los australianos de mayor edad se han convertido en objetivos principales, ya que conservan ahorros acumulados y buscan activamente inversiones con mayor rentabilidad.