27 de abril de 2026. El equipo de Investigación de Materias Primas de Goldman Sachs publicó su último informe sobre el mercado del petróleo, elevando su previsión del precio del Brent para el cuarto trimestre de 2026 de 80 a 90 dólares por barril, lo que supone un aumento del 12,5%. Al mismo tiempo, la previsión para el WTI subió de 75 a 83 dólares, y las proyecciones para 2027 de Brent y WTI también se revisaron al alza hasta 85 y 80 dólares por barril, respectivamente. El informe además incrementó la previsión del precio medio del Brent para este trimestre (segundo trimestre de 2026) a 100 dólares, y para el tercer trimestre a 93 dólares, marcando una reevaluación sistemática de la curva anual de precios del petróleo.
El principal factor detrás de esta revisión al alza es la "reducción extrema de inventarios" provocada por el cierre prolongado del estrecho de Ormuz. Los analistas de Goldman, Daan Struyven y Yulia Zhestkova Grigsby, advierten explícitamente en el informe que "la reducción extrema de inventarios es insostenible". Si el choque de oferta persiste, el mercado podría verse obligado a una destrucción de demanda aún mayor.
A fecha de 27 de abril, los datos de mercado de Gate muestran el Brent (XBR) cotizando a 101,40 dólares, un aumento del 1,04% en 24 horas, con un rango intradía de 99,71 a 101,93 dólares. El WTI (XTI) se sitúa en 96,45 dólares, subiendo un 1,12% en el día, con un rango de 94,62 a 97,07 dólares. Ambos referentes principales avanzan en paralelo, reflejando directamente las previsiones mejoradas de Goldman y el estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
De conflicto creciente a bloqueo del estrecho
La actual ola de volatilidad extrema en los precios internacionales del petróleo tiene su origen en el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares conjuntos contra Irán. El conflicto escaló rápidamente, pasando de bombardeos a enfrentamientos marítimos. Durante los dos meses siguientes, el estatus del estrecho de Ormuz cambió repetidamente, formando una cronología clara pero turbulenta.
Finales de febrero a marzo: Tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, Irán respondió imponiendo un bloqueo al estrecho de Ormuz como medida central de represalia. Esta vía marítima vital, responsable de aproximadamente una quinta parte del transporte mundial de petróleo, vio cómo los volúmenes diarios de tránsito caían casi a cero. Los principales productores del Golfo —Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos— enfrentaron la doble presión de rutas de exportación bloqueadas y almacenamiento doméstico casi lleno, lo que les obligó a reducir la producción o incluso detenerla. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), solo en marzo la pérdida de suministro mundial de petróleo superó los 360 millones de barriles.
Mediados de abril (17–18 de abril): Se abrió una breve ventana diplomática sobre el estrecho de Ormuz. El 17 de abril, el ministro de Exteriores iraní, Araghchi, anunció que, dado el alto el fuego entre Líbano e Israel, Irán reabriría el estrecho a todo tráfico comercial. El presidente estadounidense Trump lo confirmó en redes sociales. Sin embargo, Irán impuso tres condiciones: solo podrían pasar buques comerciales, las embarcaciones debían usar rutas designadas por Irán y el tránsito requería aprobación militar iraní. Por su parte, Estados Unidos dejó claro que su propio bloqueo marítimo contra Irán seguiría plenamente vigente.
18 de abril: En menos de 24 horas, la situación empeoró drásticamente. El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Irán acusó a Estados Unidos de "romper promesas repetidamente" y de usar el bloqueo como pretexto para "piratería marítima", declarando el estrecho bajo nuevo control militar. La Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que todos los buques en el golfo Pérsico y el golfo de Omán debían permanecer fondeados, y cualquier aproximación al estrecho sería considerada hostil, con riesgo de ataque para los infractores.
24–27 de abril: Los esfuerzos diplomáticos sufrieron un gran revés. El ministro de Exteriores iraní, Araghchi, visitó Pakistán y Omán, y el 27 de abril voló a Moscú para reunirse con el presidente Putin. Por parte estadounidense, Trump canceló el viaje previsto del enviado especial Whitkopf y su yerno Kushner a Pakistán e Irán, alegando "tiempo de viaje, costes excesivos" y "seria confusión en el liderazgo iraní". En una entrevista en Fox News el 26 de abril, Trump indicó que "Irán puede llamar para negociar", pero Irán negó rotundamente que hubiera conversaciones previstas.
En este punto, el estancamiento geopolítico y el bloqueo del estrecho se reforzaron mutuamente: la falta de avances en las conversaciones de paz prolongó el bloqueo, mientras que el propio bloqueo se convirtió en la principal moneda de cambio en la mesa de negociación.
Análisis de datos y estructura: cuantificando el desequilibrio entre oferta y demanda
La revisión de previsiones de Goldman no es una reacción impulsiva, sino que se fundamenta en un modelo riguroso de equilibrio entre oferta y demanda. El informe analiza estructuralmente el impacto del choque de Ormuz en los precios, permitiendo una evaluación clara de cada factor implicado.
Déficit de suministro: más de 10 millones de barriles perdidos al día
El informe de Goldman presenta datos de referencia contundentes: en abril, las pérdidas de producción de crudo en el golfo Pérsico alcanzaron los 14,5 millones de barriles diarios. En comparación con una previsión anterior a la guerra de 26,4 millones de barriles diarios, la producción real se sitúa ahora en solo 11,9 millones de barriles diarios. El informe validó esta magnitud utilizando tres métodos independientes:
- Método de inventarios: Los inventarios visibles globales cayeron en promedio 5,8 millones de barriles diarios en abril, y los inventarios "ocultos" estimados (principalmente productos refinados fuera de la OCDE) descendieron 6,2 millones de barriles diarios, sumando aproximadamente 12 millones de barriles diarios.
- Método oferta-demanda (flujos de Ormuz): Rastrea los flujos por el estrecho y oleoductos para estimar la demanda de exportación; el déficit de oferta-demanda en abril se calcula en 11,3 millones de barriles diarios.
- Método oferta-demanda (balances nacionales): Producción global de 9,02 millones de barriles diarios frente a una demanda de 10,16 millones, lo que vuelve a arrojar un déficit de 11,3 millones de barriles diarios.
El mercado mundial de petróleo ha pasado de un superávit diario de 1,8 millones de barriles en 2025 a un déficit histórico de 9,6 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2026. Solo los inventarios comerciales de la OCDE se prevé que caigan 2,2 millones de barriles diarios este trimestre.
Desglose de la estructura de precios: el origen del salto de 30 dólares
La mejora de la previsión de Goldman para el Brent en el cuarto trimestre, de 80 a 90 dólares por barril, refleja una reevaluación sistemática de casi 30 dólares (respecto a los niveles previos al choque de Ormuz):
| Factor | Impacto cuantitativo | Lógica central |
|---|---|---|
| Reducción masiva de inventarios comerciales | ~$18/bbl | Inventarios bajos impulsan primas spot sobre futuros, elevando directamente los precios spot |
| Revalorización de la prima de seguridad a largo plazo | ~$9/bbl | Pérdida permanente de 500 000 bpd de capacidad en el golfo Pérsico obliga a reevaluar el riesgo de capacidad de reserva concentrada en la región |
| Ajuste absoluto de previsión para Q4 | $80→$90/bbl | Resultado neto de lo anterior, más una normalización retrasada de las exportaciones hasta finales de junio |
El informe añade que, antes del choque, la capacidad de reserva global era de unos 3,7 millones de barriles diarios. Por cada reducción de 1 millón de bpd en la capacidad de reserva efectiva, los precios a largo plazo suben unos 4 dólares. Goldman estima que, tras considerar liberaciones de petróleo sancionado, extracciones y reposiciones de reservas estratégicas, caídas de demanda y aumentos de producción en Estados Unidos y Rusia, el choque de Ormuz supondrá una reducción neta de 1 236 millones de barriles en los inventarios comerciales mundiales para el cuarto trimestre de 2026.
Contracción de la demanda
La otra cara del choque de oferta es la contracción forzada de la demanda. Goldman proyecta que, debido al aumento de precios de productos refinados, la demanda mundial de petróleo caerá 1,7 millones de barriles diarios interanual en el segundo trimestre de 2026, y 100 000 barriles diarios en el conjunto del año. Las mayores revisiones a la baja se dan en Oriente Medio (afectado directamente por las interrupciones de suministro), Corea del Sur y Japón (centros petroquímicos con escasez de materias primas) y regiones sensibles al precio en África. La AIE ofrece una visión aún más pesimista, pasando de prever un aumento de 730 000 bpd en la demanda mundial de petróleo en 2026 a una contracción de 80 000 bpd, una revisión a la baja de 810 000 bpd en un solo mes.
Cabe destacar que la actual caída de la demanda no es simplemente "destrucción de demanda por precios". La estratega de JPMorgan, Natasha Kaneva, señala que, incluso con futuros del Brent promediando menos de 100 dólares, la demanda mundial cayó 2,8 millones de bpd en marzo y otros 4,3 millones en abril, superando los descensos más pronunciados de la crisis financiera de 2009. Esto sugiere que buena parte de la "caída de demanda" es en realidad demanda estrangulada por falta de oferta: los consumidores no es que no quieran pagar por petróleo, simplemente no pueden conseguirlo.
Tensión estructural entre datos y señales de precios
Surge una paradoja clave: los precios spot del Brent alcanzaron su máximo en marzo, pero retrocedieron a finales de abril, con los precios de futuros actuales por debajo de los máximos de marzo. El optimismo del mercado sobre una reapertura rápida del estrecho suprimió temporalmente las primas de riesgo y provocó extracciones anticipadas de inventarios. Goldman enfatiza que esta brecha entre expectativas optimistas y condiciones reales de suministro es el mayor riesgo del mercado. Es decir, los precios aún no reflejan plenamente el deterioro real de la oferta y la demanda. Cuando el optimismo se desvanezca y la realidad se imponga, existe margen significativo para una nueva reevaluación de precios.
Análisis de sentimiento: divergencias y consensos entre grandes instituciones
En cuanto a las perspectivas de precios del petróleo y fundamentos de oferta-demanda, las principales organizaciones de investigación energética y bancos de inversión globales muestran profundas divisiones. El siguiente desglose destaca la lógica central detrás de la metodología de cada institución.
Goldman Sachs: enfoque en inventarios, visión alcista
En el último informe de Goldman, los inventarios son el eje central del análisis. La lógica es clara: pérdida de producción en el golfo Pérsico → reducción récord de inventarios globales → primas spot → revalorización de la prima de seguridad a largo plazo → desplazamiento al alza de la curva de precios. La advertencia principal del informe es que "la reducción extrema de inventarios es insostenible", lo que implica que los precios seguirán subiendo hasta que la demanda se reduzca—un camino necesario hacia el equilibrio del mercado. Goldman recalca que los riesgos económicos son mayores de lo que su escenario base sugiere: "Existe un riesgo neto al alza para los precios del petróleo, precios anormalmente altos de productos refinados, riesgo de escasez de productos y una magnitud sin precedentes de este choque".
Morgan Stanley: inicio más optimista, mismo punto final
Morgan Stanley mantiene sus previsiones para el Brent en 110 dólares en el segundo trimestre, 100 en el tercero y 90 en el cuarto. Sus cálculos muestran que el bloqueo de Ormuz ha reducido la producción del golfo en 14,2 millones de bpd, con inventarios globales cayendo 4,8 millones de bpd diarios. Aunque Morgan Stanley estima una reducción de inventarios más lenta que Goldman, su objetivo para el cuarto trimestre coincide con la previsión revisada de Goldman, reflejando un amplio consenso sobre la tesis de "equilibrio ajustado de oferta-demanda a medio plazo".
JPMorgan: las matemáticas de oferta-demanda no cuadran, los precios deben subir más
JPMorgan adopta la postura más agresiva. La estratega Natasha Kaneva afirma sin rodeos: "Los precios del petróleo deben subir mucho más". La lógica central: cuando la capacidad de reserva no puede cubrir el déficit y los inventarios se agotan, solo precios mucho más altos pueden frenar el consumo y equilibrar el mercado. El informe señala que los inventarios observables se redujeron en 4 millones de bpd en marzo y aceleraron a 7,1 millones en abril, pero el déficit persiste. El verdadero peligro, argumenta, es que no todos los inventarios son visibles—especialmente los de productos refinados, menos transparentes. La reducción real podría superar los datos reportados. Esto coincide estrechamente con la tesis de Goldman sobre "inventarios ocultos".
AIE y EIA: de superávit a escasez extrema
El informe mensual de la AIE describe un giro dramático: antes del conflicto, se esperaba para 2026 un superávit mundial de casi 4 millones de bpd—un exceso anual récord. Tras el conflicto, el suministro global de petróleo en marzo cayó 10,1 millones de bpd hasta 97 millones, la mayor caída mensual registrada, retirando cerca de 250 millones de barriles del mercado. La EIA prevé que los inventarios mundiales de petróleo caerán 5,1 millones de bpd en el segundo trimestre de 2026, con el Brent potencialmente alcanzando los 115 dólares. La AIE, EIA y OPEP han revisado a la baja sus previsiones de inventarios para el primer trimestre de 2026 en más de 2,6–3 millones de bpd.
Naturaleza de las discrepancias: métodos y supuestos
En conjunto, los desacuerdos del mercado sobre las perspectivas de precios del petróleo se centran en dos dimensiones: primero, cuándo se reabrirá el estrecho de Ormuz—el escenario base de Goldman asume finales de junio, mientras que algunos participantes esperan una resolución más temprana; segundo, el verdadero coeficiente de transmisión de precios por reducción de inventarios—JPMorgan sostiene que los precios aún están lejos del equilibrio, mientras que Goldman ofrece una estimación más cuantificada usando su marco de estructura de inventarios y primas spot. Sin embargo, todos coinciden en un punto clave: con el actual déficit de oferta y demanda, el riesgo de subida de precios supera ampliamente el de bajada.
Análisis de impacto sectorial: mecanismos de transmisión y choques estructurales en la cadena de valor energética
Upstream: potencial de subida de precios y retrasos en la recuperación de la oferta
Para los productores de petróleo y gas upstream, el mayor impacto estructural del choque de Ormuz es la pérdida de capacidad de reserva global como amortiguador. La capacidad restante está ahora altamente concentrada en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, pero con las rutas de exportación del golfo Pérsico bloqueadas, esta capacidad es prácticamente inaccesible para los mercados mundiales. Por otro lado, aumentos significativos en la producción de shale estadounidense suelen requerir de 3 a 6 meses, con solo 300 000–700 000 bpd disponibles a corto plazo. Rusia cuenta con unos 300 000 bpd de capacidad ociosa, pero los ataques a infraestructuras dificultan aumentos inmediatos. Todos los mecanismos de corrección por el lado de la oferta han fallado simultáneamente, dejando al mercado dependiente de la reducción de inventarios y la contracción de la demanda. Según un informe de Ping An Securities, incluso si el conflicto se disipa gradualmente, el suelo de precios a medio plazo para el upstream de petróleo y gas se ha desplazado al alza—probablemente por encima de 80 dólares por barril, haciendo improbable el regreso a la era de superávit de 60 dólares previa al conflicto.
Refino midstream: precios excepcionalmente altos de productos refinados
Los productos refinados son el vector de riesgo más subestimado en esta crisis. El informe de Goldman destaca que el diferencial entre precios de productos refinados y crudo está en máximos históricos. Tras el inicio del conflicto, algunas refinerías de Oriente Medio fueron atacadas o obligadas a reducir producción, perturbando gravemente el suministro petroquímico global. Muchos productores químicos europeos y asiáticos han recortado operaciones de refino por el aumento de costes de materias primas y la escasez de suministro, reduciendo drásticamente la producción de olefinas, PVC, metanol, glicol de etileno y otros productos. Los precios de los destilados medios en Singapur (diésel, combustible para aviones) superaron brevemente los 290 dólares por barril, un máximo histórico. A 27 de abril, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó 4,10 dólares por galón (un 37% más que antes de la guerra), y el diésel 5,46 dólares por galón (un 45% más). Esto implica que la presión de precios para el consumidor es mucho mayor de lo que sugieren los futuros del crudo.
Downstream y economía real: profundidad y alcance de la reestructuración de la demanda
El sector petroquímico está experimentando un choque de costes de arriba abajo. En marzo, el índice de prosperidad de la industria del petróleo y química subió 2,49 puntos hasta 99,09, pero la divergencia interna es clara: la extracción upstream de petróleo y gas y el procesamiento de combustibles mejoraron sus márgenes de coste-beneficio, mientras que la manufactura mid y downstream sufrió por el aumento de costes de insumos y la débil demanda final, arrastrando sus índices a la baja. Aproximadamente el 15% de las importaciones de gas natural de China provienen de Catar; el bloqueo de Ormuz ha causado interrupciones masivas en el suministro de GNL, y el impacto de costes de fuentes alternativas probablemente se manifestará en el segundo y tercer trimestre.
Transmisión de inflación económica global
El informe de la AIE del 15 de abril, además de una perspectiva de demanda más pesimista, subraya la presión sistémica de los choques de precios del petróleo sobre la economía global. Desde el inicio del conflicto, el Brent ha subido casi un 50%. Los precios altos del petróleo están frenando el crecimiento económico y elevando la inflación mundial. En el contexto macroeconómico actual, unos costes energéticos persistentemente altos limitarán la política de los bancos centrales, los balances comerciales y el gasto de los consumidores a nivel global.
Conclusión
La revisión sistemática al alza de Goldman en su previsión para el Brent refleja fundamentalmente la exposición de vulnerabilidades estructurales del mercado energético global bajo estrés extremo. Cuando se retiran más de 10 millones de barriles diarios de oferta, los inventarios mundiales se agotan a velocidad récord y la capacidad de reserva queda inmovilizada por bloqueos geográficos, el precio deja de ser solo un reflejo de la oferta y la demanda—se convierte en el mecanismo final de equilibrio que mantiene unido el mercado. Este choque de oferta, desencadenado por la crisis del estrecho de Ormuz, está transformando profundamente la lógica de formación de precios en los mercados energéticos.




