9 de abril de 2026: la red de IA descentralizada Bittensor vivió la crisis de gobernanza más grave de su historia. Covenant AI, el principal desarrollador de subredes, anunció su salida del ecosistema y acusó públicamente al cofundador del proyecto, Jacob Steeves, de ejercer un "control centralizado" sobre la red. Tras conocerse la noticia, el token nativo de Bittensor, TAO, se desplomó de 337 $ a unos 250 $ en apenas seis horas (una caída del 25 % que eliminó aproximadamente 650 millones de dólares de capitalización de mercado y provocó cerca de 9,1 millones de dólares en liquidaciones forzadas de posiciones largas). A 15 de abril de 2026, TAO seguía en torno a los 250 $, con la confianza del mercado seriamente dañada.
¿Por qué el desarrollador principal acusó a Bittensor de una descentralización ficticia?
Sam Dare, fundador de Covenant AI, afirmó sin rodeos en una declaración pública que la tan promocionada "gobernanza de tres firmas" de Bittensor no era más que "teatro de descentralización". Alegó que Jacob Steeves controlaba de facto el equipo rector de tres miembros, podía eludir el consenso e imponer cambios unilaterales en la red a voluntad, y que los otros miembros actuaban principalmente como escudos legales.
Entre las acusaciones concretas figuran: la suspensión por parte de Steeves de la emisión de tokens para la subred de Covenant AI, la retirada al equipo de los derechos de gestión sobre sus canales comunitarios, la depreciación pública de la infraestructura de la subred sin seguir los procedimientos establecidos y la presión financiera ejercida mediante ventas masivas de tokens durante el conflicto. La declaración de Dare fue tajante: "La gran promesa de Bittensor—que ninguna entidad puede controlarla—es una mentira".
Cabe destacar que Covenant AI no era un actor marginal en el ecosistema. El equipo había completado Covenant-72B, un proyecto de preentrenamiento de modelos de lenguaje grande descentralizado con 72 000 millones de parámetros, construido de forma colaborativa por más de 70 contribuidores independientes en hardware de propósito general. El proyecto recibió reconocimiento público del CEO de NVIDIA y fue citado por el cofundador de Anthropic. La salida de un desarrollador de este calibre supuso un golpe considerable para la credibilidad de Bittensor.
¿Cómo respondió el cofundador a las acusaciones de centralización e intentó reconstruir la confianza?
Jacob Steeves no negó la existencia de la estructura de "gobernanza de tres miembros". Reconoció que los documentos de gobernanza de Bittensor describen un modelo transitorio en el que un "consejo rector de tres miembros", compuesto por empleados de Opentensor Foundation, comparte privilegios raíz con el Senado.
Steeves explicó que, cuando se lanzó dTAO un año antes, el equipo planeaba implementar un mecanismo de gobernanza de subredes liderado por la comunidad, permitiendo a los poseedores de Subnet Alpha elegir al equipo de hiperparámetros mediante votación con monederos. Sin embargo, esta función se pospuso para dar a los propietarios de subredes más control en las primeras fases. En Discord, Steeves afirmó que ahora era el momento adecuado para retomar el debate y propuso introducir la votación comunitaria para elegir equipos y reiniciar subredes.
Al mismo tiempo, Steeves criticó duramente las acciones de Covenant AI, asegurando que las decisiones de Sam Dare estaban "claramente motivadas por la malicia y la codicia" y que la salida se diseñó para causar "el máximo daño". Así, desvió el foco de la controversia desde la estructura de gobernanza hacia la responsabilidad personal.
El mecanismo de mercado detrás de la caída del 25 % de TAO en seis horas
La caída del precio no se debió únicamente a disputas de gobernanza. Los datos de mercado muestran que TAO pasó de 337 $ a 253 $ en seis horas, eliminando más de 650 millones de dólares de valor de mercado. Sin embargo, el impacto real vino por una reacción en cadena.
Unas seis horas después de anunciar su salida, Sam Dare, fundador de Covenant AI, vendió desde su monedero aproximadamente 37 000 TAO (unos 10 millones de dólares). El analista Michaël van de Poppe señaló que el verdadero efecto destructivo no fueron las acusaciones de gobernanza en sí, sino el pánico vendedor y las liquidaciones apalancadas que provocó esta venta masiva.
La presión vendedora desencadenó una espiral negativa: el staking de validadores disminuyó, lo que redujo el peso en el consenso; las recompensas menores debilitaron los incentivos; la pérdida de confianza aceleró la salida de usuarios. El volumen de negociación se disparó hasta 1 720 millones de dólares el 10 de abril, un salto notable frente a la media mensual de unos 500 millones de dólares.
¿Puede la propuesta de staking bloqueado prevenir mecánicamente conflictos similares?
En respuesta a la controversia, Steeves presentó una nueva función de protocolo denominada "staking bloqueado" (lock-up staking), que algunos observadores han calificado como una de las propuestas más relevantes en la historia de Bittensor.
La lógica central traslada los cimientos de la gobernanza de la confianza personal a compromisos criptográficos ejecutados por código on-chain. Los propietarios de subredes deben bloquear sus tokens durante un periodo fijo, durante el cual no pueden transferirse, proporcionando a la comunidad una señal verificable de compromiso a largo plazo. El staking bloqueado se basa en el principio de "tiempo más stake igual a confianza": el producto de la cantidad apostada y el tiempo restante de bloqueo determina la fuerza del compromiso. Cuanto mayor el stake y más largo el bloqueo, mayor el peso de la propiedad.
Steeves admitió que su error real fue no haber implementado antes este mecanismo complementario, y consideró que, de haberse lanzado el staking bloqueado antes, podría haberse evitado la escalada del conflicto. Si se adopta, la propuesta ofrecería a los propietarios de subredes una garantía auditable on-chain de compromiso a largo plazo, ayudando a prevenir salidas repentinas y ventas masivas de tokens como la de Covenant AI.
No obstante, el staking bloqueado por sí solo no resuelve los problemas de distribución de poder de gobernanza inherentes a la estructura del "consejo de tres miembros". Es más una solución para los incentivos económicos que una reforma fundamental de la dinámica de poder.
¿Qué retos estructurales afronta la lógica de valoración de Bittensor?
La disputa de gobernanza ha puesto el modelo de valoración de Bittensor bajo intenso escrutinio. En marzo de 2026, la capitalización de mercado circulante de Bittensor oscilaba entre 2 600 y 3 600 millones de dólares, con una valoración totalmente diluida de entre 5 800 y 7 000 millones. Sin embargo, los ingresos externos reales de la red—el flujo de caja generado por usuarios que pagan por modelos y servicios de IA—estaban muy por debajo de su valoración de mercado.
Por ejemplo, la mayor subred, Subnet 3 (Templar), recibe unos 52 millones de dólares anuales en subsidios por inflación de TAO del protocolo, pero sus ingresos externos reales apenas alcanzan los 2,4 millones, es decir, el subsidio supera en más de 20 veces los ingresos reales. Esto significa que la valoración del protocolo depende actualmente de un bucle económico interno impulsado por la inflación, en vez de una verdadera captura de valor externo.
El estallido del conflicto de gobernanza expuso aún más esta vulnerabilidad estructural: cuando la base de confianza de una red se apoya en el consenso de mercado sobre la narrativa de "descentralización" y esa narrativa es públicamente cuestionada por desarrolladores clave, la prima de valoración se enfrenta al riesgo de ser reajustada.
¿Cómo debería distribuirse el poder de gobernanza en redes de IA descentralizadas?
La cuestión central que plantea el caso Bittensor es: en una red de IA que se proclama "sin permisos y descentralizada", ¿cómo debe distribuirse el poder de gobernanza?
Las acusaciones de Covenant AI revelan una contradicción de fondo: las estructuras de gobernanza transitorias pueden aumentar la eficiencia en la toma de decisiones en las primeras fases de un proyecto, pero con el crecimiento del ecosistema, la tensión entre la concentración de poder y la narrativa de descentralización se intensifica. Steeves reconoció la existencia del consejo de tres miembros, pero argumentó que era una solución temporal en el camino hacia una gobernanza plenamente abierta.
El núcleo de la controversia no es si debe existir un periodo de transición, sino quién decide su duración, quién controla el ritmo de descentralización del poder y si existe un mecanismo de arbitraje justo cuando hay desacuerdos entre desarrolladores y equipos principales. Estas cuestiones afectan no solo al futuro de Bittensor, sino que representan retos de gobernanza comunes a todo el sector de la IA descentralizada.
Conclusión
El valor real de la crisis de gobernanza de Bittensor no reside en la volatilidad del precio, sino en poner de manifiesto la brecha entre la narrativa de IA descentralizada y la práctica real. Las acusaciones de Covenant AI llevaron la estructura del "consejo de tres miembros" al centro del debate público, mientras que la caída del 25 % de TAO reflejó la sensibilidad del mercado ante la credibilidad narrativa.
En lo mecánico, la propuesta de staking bloqueado supone un cambio de la responsabilidad legal a la ejecución criptográfica en la gobernanza, pero no resuelve los problemas fundamentales de distribución de poder. Desde el punto de vista de la valoración, Bittensor sigue en una fase impulsada por subsidios, con una brecha significativa entre ingresos externos reales y capitalización de mercado; las disputas de gobernanza pueden acelerar la reevaluación de este desajuste estructural por parte del mercado.
Para el sector de la IA descentralizada, el episodio de Bittensor deja una lección clave: la descentralización no es una declaración puntual, sino una práctica institucional continua que requiere validación constante. La estructura de gobernanza de la red debe corresponderse con sus promesas narrativas o, incluso los mejores desarrolladores, acabarán marchándose.
Preguntas frecuentes (FAQ)
P1: ¿Por qué cayó bruscamente el token TAO de Bittensor el 10 de abril?
La caída se debió a varios factores: Covenant AI anunció su salida y acusó a Bittensor de gobernanza centralizada, lo que provocó pánico en el mercado. Su fundador vendió después unos 37 000 TAO (valorados en unos 10 millones de dólares), intensificando la presión vendedora y provocando alrededor de 9,1 millones de dólares en liquidaciones forzadas de posiciones largas. TAO bajó de 337 $ a 253 $ en seis horas, una caída de alrededor del 25 %.
P2: ¿En qué consiste la estructura del "consejo de tres miembros"?
Los documentos de gobernanza de Bittensor describen un modelo transitorio en el que un "consejo de tres miembros", compuesto por empleados de Opentensor Foundation, comparte los privilegios raíz de la red con el Senado. Covenant AI sostiene que, en la práctica, Jacob Steeves controla efectivamente esta estructura y puede implementar cambios de forma unilateral, eludiendo el consenso.
P3: ¿Cómo funciona el mecanismo de staking bloqueado?
El staking bloqueado es una nueva función de protocolo propuesta por el cofundador de Bittensor en respuesta a la crisis. Los propietarios de subredes deben bloquear sus tokens TAO durante un periodo fijo, durante el cual no pueden transferirse. El producto de los tokens apostados y el tiempo restante de bloqueo determina la fuerza del compromiso, midiendo la dedicación a largo plazo del equipo con la red. El mecanismo busca sustituir la confianza personal por código on-chain, evitando salidas repentinas o ventas masivas de tokens.
P4: ¿Qué impacto tiene este suceso en el sector de la IA descentralizada?
El incidente ha puesto de relieve retos comunes de gobernanza para los proyectos de IA descentralizada: cómo equilibrar la eficiencia en la toma de decisiones inicial con la descentralización del poder a largo plazo y cómo asegurar la coherencia entre las promesas de "descentralización" y la gobernanza real. El éxito o fracaso de la propuesta de staking bloqueado puede aportar una referencia mecánica importante para el sector, pero las cuestiones fundamentales sobre la distribución del poder de gobernanza siguen pendientes de resolver de forma colectiva.


