Últimamente siempre veo a la gente decir que “disponibilidad de datos / ordenamiento / finalización” es como una especie de misticismo, en realidad basta con seguir una línea: esa interacción que ves en la cadena, ¿puede ser verificada por todos? ¿Puede alguien insertar un orden diferente? ¿Al final puede arrepentirse? En pocas palabras, son las tres cosas: “¿Lo vi o no?”, “¿quién va primero o después?”, “¿puede fallar la transacción?”.


Estos días también están bastante de moda los agentes de IA y el comercio automático, hay quienes alardean locamente de “ganar dinero automáticamente”, pero a mí me importa más qué RPC usan, qué permisos de firma tienen, si los reintentos fallidos envían transacciones desordenadas… Por muy grande que sea la narrativa, al final todo se reduce a ese momento en tu cartera.
Personalmente, confío más en los datos, no tanto en la intuición, la razón es muy simple: la intuición se distorsiona en la volatilidad, al menos los datos me permiten mantenerme alejado de la línea de liquidación y sentirme más tranquilo.
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