En los últimos años, SpaceX se ha convertido en un actor clave en el sector aeroespacial, impulsando un crecimiento exponencial del interés de mercado. No obstante, los inversores deben prepararse para una elevada volatilidad en el precio de las acciones tras la salida a bolsa.
Según Bloomberg, SpaceX podría presentar la solicitud de salida a bolsa este mismo mes, persiguiendo una valoración superior a 1,75 billones. La empresa planea debutar en junio, posiblemente coincidiendo con el cumpleaños de Elon Musk o con una alineación planetaria poco común. Con sede en Starbase, Texas, SpaceX alcanzó una valoración estimada de 1,25 billones después de integrar la compañía de inteligencia artificial xAI de Musk.
Un informe de Franco Granda, analista en PitchBook, indica que el comportamiento en bolsa de SpaceX tras el debut probablemente será similar al de Tesla (TSLA.O), “pero con aún mayor volatilidad”.
PitchBook estima que los ingresos de SpaceX llegarán a 150 mil millones en 2040, con beneficios ajustados de 95 mil millones.
En comparación, la facturación de la empresa el año pasado fue de aproximadamente 16 mil millones, con un beneficio cercano a 8 mil millones. De cara al futuro, unos 42 mil millones anuales podrían proceder del negocio de internet por satélite Starlink, que actualmente constituye la principal fuente de caja de SpaceX.
Estas previsiones no contemplan a xAI, que hoy por hoy consume efectivo a gran velocidad, aunque podría lograr más contratos con el Departamento de Defensa estadounidense a futuro. Las estimaciones también presuponen que Tesla y SpaceX seguirán operando como compañías independientes, aunque Musk y algunos analistas han planteado la posibilidad de una fusión.
En noviembre pasado, Musk publicó en X: “Mis compañías, de forma algo sorprendente, avanzan hacia la convergencia”.
Granda señala que lo aprendido por los inversores con Tesla puede aplicarse perfectamente a SpaceX. Ambas empresas comparten el optimismo público característico de Musk.
Por ejemplo, Granda recuerda la promesa de Tesla de producir 5 000 coches semanales antes de acabar 2017, aunque finalmente la compañía cayó en el llamado “infierno de producción” y no cumplió el objetivo. Cuando por fin logró el hito a mediados de 2018, la cotización se disparó.
SpaceX ha experimentado retrasos similares. El programa del cohete superpesado Starship ha sufrido múltiples reveses y otros proyectos espaciales de la empresa han afrontado retos comparables. Musk estableció 2022 como “meta ideal” para una misión no tripulada a Marte, pero en 2026 esa meta seguía aún lejana.
Sin embargo, los inversores han aprendido a convivir con los plazos flexibles de Musk.
Así, cuando venció el plazo de diciembre para el proyecto de taxi autónomo, los inversores no se inquietaron en exceso. Cuando Musk finalmente cumplió, las acciones subieron. Granda denomina a esto un “registro de credibilidad”: los inversores descuentan los retrasos y se centran en la visión global.
Esta dinámica puede favorecer a SpaceX. La compañía ha pospuesto recientemente sus planes para colonizar Marte y ha solicitado a los reguladores lanzar hasta un millón de centros de datos espaciales en órbita, dependiendo del avance de Starship. SpaceX también aspira a construir una ciudad en la Luna.
No obstante, como cotizada, SpaceX deberá cumplir las expectativas de Wall Street mientras desarrolla sus negocios de xAI y Starlink, lo que podría provocar movimientos de mercado muy intensos.
Granda prevé que informaciones que podrían mover las acciones de Tesla un 10–15 % podrían provocar oscilaciones del 20–30 % en las de SpaceX, en parte porque solo se espera que el 3,3 % de los títulos estén en libre circulación.
SpaceX podría beneficiarse además de la llamada “prima Musk”. Aunque el negocio principal de Tesla en vehículos eléctricos enfrenta dificultades, esta prima sostiene la cotización. Sin embargo, esto evidencia la fuerte dependencia de la empresa respecto a Musk.
El analista de Cantor Fitzgerald, Andres Sheppard, ya lo dijo:
“A día de hoy, más del 50 % de los accionistas dirían que Tesla es Elon, y Elon es Tesla. Muchos, si no la mayoría, asocian directamente el éxito de Tesla al periodo de Elon”.
El informe anual de Tesla señala la dependencia de la compañía respecto a Musk y advierte de que, si se viera obligado a vender parte de sus acciones, la cotización podría caer. Musk, que fundó SpaceX hace más de veinte años, posee actualmente cerca del 44 % de la empresa, lo que apunta a una dependencia similar en SpaceX.
Granda apunta que noticias negativas de Tesla pueden pesar sobre SpaceX, y viceversa. Las posturas políticas de Musk también han generado polémica y han impactado en las ventas de Tesla. Granda concluye:
“Con un free float reducido, tecnología en fase inicial y una alta concentración de ‘riesgo Musk’, la volatilidad de SpaceX podría superar incluso la históricamente elevada volatilidad de Tesla”.





