Estimados usuarios de Gate, socios y amigos de los medios de comunicación:
Este año celebramos el 13.º aniversario de Gate. Cuando fundé la plataforma, Bitcoin y la tecnología blockchain estaban aún lejos de ser algo común. Hoy, Gate da servicio a decenas de millones de usuarios en todo el mundo. Este recorrido no habría sido posible sin la confianza de nuestros usuarios, socios y equipo. En esta ocasión, quiero compartir algunas reflexiones sobre nuestros orígenes, lo que hemos aprendido y cómo vemos el camino que tenemos por delante.
El inicio de una elección: salir de la zona de confort hacia lo que está por venir
Hace trece años tomé una decisión que se apartaba de un camino ya trazado.
Por aquel entonces, estaba realizando una estancia postdoctoral en optoelectrónica en el extranjero. Seguir el camino establecido para convertirme en investigador académico era una opción segura y ampliamente reconocida.
Desde una perspectiva racional, apenas requería más debate.
Pero elegí una dirección diferente.
Si me hubiera quedado en ese campo, centrado en optoelectrónica y semiconductores, mi vida habría seguido probablemente una trayectoria completamente distinta. Esas áreas también estaban moldeando el futuro y ofrecían tanto estabilidad como valor a largo plazo.
Pero la verdadera cuestión para mí entonces no era qué camino parecía más seguro, sino hacia dónde apuntaba el próximo cambio estructural.
En ese momento, blockchain era todavía una idea emergente y sin consenso. Era incierta y fácil de pasar por alto. Precisamente por eso requería convicción y paciencia. Mirando atrás, esa decisión marcó todo lo que vino después en los siguientes 13 años.
Fue, en realidad, una elección personal.
No había equipo, ni hoja de ruta, y los recursos eran muy limitados. Lo que comenzó siendo una sola persona se convirtió poco a poco en un pequeño grupo y, finalmente, en una organización global de cerca de 3 000 personas. El propio avance ya era una respuesta.
Aún recuerdo nuestra primera reunión de equipo. Era un día frío de invierno y solo estábamos unos pocos. No había agenda formal. Simplemente nos sentamos juntos y compartimos ideas que aún eran inciertas.
Pero en ese momento, todo parecía real.
A medida que el equipo crecía, llegó la estructura. Pero ese instante inicial ya contenía la esencia de lo que Gate llegaría a ser.
Definir la capacidad a través de la acción
Visto con perspectiva, esta elección no fue un accidente.
Desde pequeño, estaba acostumbrado a tomar mis propias decisiones y a validar respuestas mediante la experimentación, en lugar de seguir caminos predefinidos.
Tras tener mi primer ordenador en la secundaria, empecé a aprender programación de manera autodidacta, desmontando y montando equipos una y otra vez.
Me interesaban menos los resultados y más comprender cómo funcionaban las cosas en su base. Esa curiosidad se trasladó después a un aprendizaje más estructurado.
Elegir la electrónica como campo de estudio no fue solo una decisión académica, sino la continuación de esa mentalidad. Dediqué más tiempo a experimentos y práctica que a las clases formales, desarrollando poco a poco un enfoque de aprendizaje orientado a la resolución de problemas.
Durante los años de máster y doctorado, este enfoque se intensificó. Pasaba la mayor parte del tiempo en el laboratorio: diseñando, depurando y validando sistemas en un ciclo altamente enfocado y repetitivo. Me recuerda la intensidad de la reciente inversión de Gate en Intelligent Web3, donde el equipo trabajó sin descanso durante casi dos meses. Fue exigente, pero también profundamente emocionante, y cumplimos con lo propuesto.
Mirando atrás, esas experiencias forjaron rasgos duraderos: atención al detalle, paciencia para descomponer sistemas complejos y un ritmo de trabajo instintivo. Algunos compañeros bromean diciendo que por eso suelo trabajar hasta altas horas de la noche.
En los primeros días del emprendimiento, a menudo era el último en salir de la oficina. Muchas decisiones clave se tomaban en esas horas tranquilas. Tras unas pocas horas de descanso, el ciclo volvía a empezar. Internamente, se bromeaba con que mi horario funcionaba en una zona horaria diferente.
Pero en muchos sentidos, ese ritmo refleja mi forma de pensar y de tomar decisiones. Valoro mi "tiempo sin interrupciones".
Navegar en lo desconocido
Comprometerse a largo plazo con un campo no probado y a menudo incomprendido es, en sí mismo, un riesgo.
En ese momento, el sector carecía de reglas claras, infraestructuras maduras e incluso de una confianza básica.
El reto al que nos enfrentábamos no era solo técnico, sino fundamental: ¿es necesario reconstruir el mundo de esta manera? Nuestra respuesta fue sí.
Así, Gate dio su primer paso.
En aquellos primeros años, a menudo me encontraba en el camino menos transitado. Ser incomprendido, cuestionado o ignorado era lo habitual.
Pero con el tiempo, el camino menos recorrido suele ser el inicio de nuevos paradigmas. Hoy, Intelligent Web3 atraviesa una fase similar, marcada por el escepticismo, el escaso consenso y la validación constante del valor a largo plazo.
De la oscuridad a la discusión generalizada, de la experimentación a la infraestructura, Gate ha mantenido siempre su ritmo de innovación, situándose con valentía a la vanguardia del sector y explorando continuamente nuevos productos, tecnologías y modelos.
Mirando atrás, he tomado algunos desvíos y he tomado decisiones que no fueron perfectas, pero cada intento ha sumado experiencia y ha valido la pena. Una vez le dije al equipo que, a lo largo de los años, el coste que hemos pagado por nuestros errores supera los mil millones de dólares.
En periodos de euforia del mercado, mantuvimos la disciplina. Durante las caídas, no abandonamos la inversión a largo plazo.
Aprendimos que lo que define una plataforma no es su capacidad de expandirse en ciclos alcistas, sino su disciplina en los bajistas: si mantiene la racionalidad bajo presión, si es prudente ante el riesgo y si se mantiene fiel a los principios fundamentales en medio de la incertidumbre.
Estas cualidades importan más que el crecimiento en sí.
A través de intentos continuos, finalmente hemos pasado de ser exploradores iniciales a pioneros constructivos del sector.
2025: Un año de avance estructural
Hoy, al reflexionar al inicio de nuestro decimotercer año, el sector está en transición:
De estar impulsado por narrativas a estarlo por infraestructuras;
Del sentimiento a la acumulación de valor a largo plazo;
De la innovación aislada a las aplicaciones en el mundo real.
Nuevas variables están entrando en el sistema: tecnología, regulación y una base de usuarios más amplia. Esto significa que el listón para el sector se eleva. Al mismo tiempo, la oportunidad para los verdaderos actores a largo plazo se amplía.
Gate está pasando de ser un constructor a un agente que da forma a la estructura del sector. Ya no nos limitamos a facilitar servicios de trading. Estamos construyendo conexiones entre usuarios y activos, liquidez e innovación, y oportunidades en todos los mercados.
Este camino es más complejo y conlleva una mayor responsabilidad.
Para Gate, 2025 no es simplemente un año de crecimiento, sino un año de avance estructural deliberado.
En los mercados spot y de derivados, seguimos reforzando la liquidez, la eficiencia y la gestión del riesgo, consolidando aún más nuestra posición de liderazgo dentro del panorama principal del trading. Estas capacidades no son solo un reflejo de la escala, sino la base para perdurar a lo largo de los ciclos.
Más importante aún, la transformación va más allá del trading.
En el último año, hemos avanzado en nuestros esfuerzos de cumplimiento global y localización, no como una reacción pasiva, sino como un movimiento proactivo hacia mercados de mayor exigencia. Al mismo tiempo, progresamos en múltiples frentes:
RWA, conectando los criptoactivos de forma más directa con el mundo real;
Integración con TradFi, redefiniendo los límites entre las finanzas tradicionales y las on-chain;
De CeFi a DeFi, permitiendo que la plataforma evolucione más allá de una estructura centralizada y pase a formar parte de un ecosistema más abierto;
IA, redefiniendo la eficiencia en el trading, la gestión de riesgos y la toma de decisiones.
Estas direcciones confluyen en una trayectoria clara: el sector está pasando de una competencia basada en transacciones a otra basada en infraestructuras.
En esta etapa, la naturaleza de la competencia ha cambiado de forma fundamental. Ya no se trata de productos individuales, sino de capacidades a nivel de sistema; no solo de escala, sino de estructura y estándares.
Gate no persigue narrativas a corto plazo. Estamos construyendo por delante de la curva en los niveles clave, para que en el próximo ciclo, las plataformas con verdaderas capacidades de infraestructura no solo participen en el mercado, sino que ayuden a definirlo.
Somos plenamente conscientes de que una posición así no se concede a corto plazo. Debe ganarse con inversión sostenida, disciplina y criterio.
Y 2025 es solo un paso más en ese proceso.
Mirando al futuro: Gate está definiendo la siguiente etapa
Doce años han sido más bien un ciclo completo. Hemos vivido expansión y contracción, incertidumbre y reconstrucción. Auge, burbuja, colapso, reconstrucción y un nuevo consenso. Lo hemos experimentado todo. No es solo el paso del tiempo. Es una recalibración constante de la comprensión, la capacidad y los límites.
Y para nosotros, el decimotercer año no es simplemente una continuación. Se siente más bien como una nueva etapa.
Si comparáramos Gate con una persona, ¿qué significaría cumplir trece años y entrar en la adolescencia?
Ya no depende de condiciones externas, pero aún no se ha convertido en un sistema estable y maduro. Empieza a formar su propio juicio y a comprender las reglas, y a explorar cómo definirlas. Sabe que el mundo no es sencillo, pero aun así decide avanzar.
La siguiente etapa ya ha comenzado. Cada movimiento estratégico y cada innovación no se trata solo de crecer, sino de aportar al desarrollo del sector.
Reconstruiremos reglas y lideraremos tendencias con una estrategia de mayor alcance, capacidad de innovación continua y un profundo conocimiento del sector, haciendo de Gate una fuerza verdaderamente insustituible en el panorama del mercado.
Gracias por vuestra confianza y apoyo, en cualquier momento.
En un sector marcado por la volatilidad y la incertidumbre, la confianza nunca se concede a la ligera.
En el decimotercer año, seguimos en el camino.
Como una persona que crece, no es perfecta, pero sí más consciente; no promete a la ligera, pero asume la responsabilidad de cada elección.
El camino por delante es largo. Sigamos este viaje juntos.
Dr. Han
Fundador y CEO de Gate